Mi enfermedad es una dolencia del alma que trasciende hasta cada nervio del único sistema que no me falla en las apuestas que hago contra mí mismo. Me conozco mejor que a mi pasado y aun así no vislumbro la diferencia entre presente y futuro. Soy más incierto que un acorde de Do y Fa bemoles. Desde niño, aun teniéndolo todo, me he sentido incompleto, así que a estas alturas termino acomodándome a las pérdidas porque son la única carencia que soy capaz de controlar y desde la que no me mirarán como a un ser extraño al compartirlo. Mi naturaleza es templada, mi crianza temerosa y mi voluntad férrea. Mi marea negra se deshace en saliva con Bacardi de pólvora, sangre y veritaserum. Y el único médico para esta aflicción es también quien me cose las alas. Solo deseo saber si después de esta puerta habrá otras diez salas.
Editado por Arcael 30-11-2020, 02:35
«No me importa sentir que voy sin rumbo porque en este mar no me pierdo.» (Si me pedís intercambios o interpretaciones y lo hago bien, siempre podéis darme algo de reputación)