Les comparto:
Hola, podemos definir el karma como una ley de acción y reacción. Como un proceso que nos garantiza un resultado, ya sea positivo o negativo según hayan sido nuestras acciones. Es la siembra de nuestros semillas o dicho de otro modo, todo efecto, tiene su causa. Y aunque el entramado que entreteje las historias del karma pueden ser sumamente complejas y profundas, podemos decir que de manera básica, existen 3 tipos de karma que definirán nuestra vida y colaborarán a construir nuestra realidad dentro de nuestra experiencia humana:
1.- El karma al nacer
2.- El karma dentro de nuestro proceso de vida
3.- El karma inevitable
A continuación, describimos brevemente los tres.
EL KARMA AL NACER
Es con el que hemos nacido resultado de vidas anteriores. Es almacenado antes y durante el nacimiento y se encuentra prácticamente oculto, es como una semilla que se guardará dentro de nosotros esperando el momento oportuno para germinar.
Nadie puede saber con exactitud el tipo de karma que trae al nacer, las semillas están latentes, en espera, algunas germinarán y otras no, todo depende del agua con que se les riegue, dicha agua son las emociones.
Es fácil reconocer un karma que traemos de nacimiento pues al momento en que se manifiesta un evento, este genera en nosotros una reacción de explosión de rechazo a la circunstancia actual que se está presentado, es decir, aquello que nos produce molestia o dolor de manera magnificada pero al mismo tiempo, nos damos cuenta que este mismo suceso no molesta en la misma magnitud a otros, podemos deducir que es un karma nuestro, algo que sucede para darnos la oportunidad de aprender, evolucionar, crecer o simplemente, resolver.
El desafío es aprender a resolver un evento sin dolor. En el punto donde no hay dolor, no hay karma, por ejemplo, hay personas que pueden sentirse muy dolidas ante la traición de un amigo, pueden durar años guardando el dolor o rencor, mientras que otras personas, simplemente, cortan la relación y siguen adelante. Cuando hay dolor, es momento de ver más adentro, más en lo profundo, para resolver y avanzar.
EL KARMA DENTRO DE NUESTRO PROCESO DE VIDA
Es el Karma que recolectamos durante nuestra vida a partir del nacimiento, son las consecuencias de lo que hemos hecho, es el resultado de nuestras acciones, la reacción inevitable. Son las semillas que se han ido sembrando (nuestras acciones) están ya plantadas y esperando para brotar al más ligero estímulo de irrigación (las emociones).
Aunque muchos karmas pueden manifestarse como una forma de causa y efecto rápidas, hay otros tipos de karma que pueden irse entretejiendo a lo largo de nuestra vida, por ejemplo, un suceso que se manifiesta a los 70 años de edad, puede ser la semilla que sembraste a los 20 años y que hoy en día, habiendo germinado, está lista para cosechar. No te das cuenta como creció y de que manera la nutriste a lo largo de tiempo y cuando llega, es simplemente inevitable.
La actividad de la vida se centra en 4 ciclos:
1. Primer Ciclo- 0-27 años: La etapa del estudio y educación en la vida.
2. Segundo Ciclo – 25-54 años: Período productivo, de la familia y profesional, es el momento para trabajar en la vida.
3. Tercer Ciclo – 50-81 años: Retiro de la vida activa, tiempo libre y movimiento profundo hacia la vida interior y la espiritualidad.
4. 81 años en adelante: Renuncia a todo menos a Dios, se experimenta cualquier momento de la vida.
Dentro de estos ciclos podemos experimentar los tipo de karma que se relacionan con el momento que estás experimentando, pero también, los que se van entretejiendo a lo largo del tiempo.
EL KARMA INEVITABLE
Esta fase del Karma es la culminación de todo, es irreversible, aquí las semillas ya se plantaron, germinaron, están creciendo y listas para cosechar.
En esta etapa, las consecuencias de nuestras acciones, ya sean buenas o malas, se manifiestan de una manera clara e irrevocable, es decir, no hay forma de cambiar el resultado cuando ha sido concreta la semilla que hemos sembrado y la hemos nutrido a lo largo del tiempo.
Cuando nos asomamos a analizar el majestuoso entretejido del karma, no podemos más que asombrarnos de la poderosa tecnología que se esconde detrás del alma, los vínculos que forma a lo largo de su vida y vidas anteriores, así como la memoria que sostiene nuestra historia.
Cuando una persona carece de consciencia, el karma puede experimentarse como una especie de castigo divino. Cuando hay consciencia y tomamos la responsabilidad que nos corresponde en la construcción de nuestra vida, el karma se vive como la oportunidad para construir una vida armónica plena de paz.
Por : Harumi Puertos
Especialista en Terapias Alternativas,
Cambios Planetarios
y Facilitadora en el Crecimiento Espiritual.
Sitio web: www.rutasdelalma.com
Hola, podemos definir el karma como una ley de acción y reacción. Como un proceso que nos garantiza un resultado, ya sea positivo o negativo según hayan sido nuestras acciones. Es la siembra de nuestros semillas o dicho de otro modo, todo efecto, tiene su causa. Y aunque el entramado que entreteje las historias del karma pueden ser sumamente complejas y profundas, podemos decir que de manera básica, existen 3 tipos de karma que definirán nuestra vida y colaborarán a construir nuestra realidad dentro de nuestra experiencia humana:
1.- El karma al nacer
2.- El karma dentro de nuestro proceso de vida
3.- El karma inevitable
A continuación, describimos brevemente los tres.
EL KARMA AL NACER
Es con el que hemos nacido resultado de vidas anteriores. Es almacenado antes y durante el nacimiento y se encuentra prácticamente oculto, es como una semilla que se guardará dentro de nosotros esperando el momento oportuno para germinar.
Nadie puede saber con exactitud el tipo de karma que trae al nacer, las semillas están latentes, en espera, algunas germinarán y otras no, todo depende del agua con que se les riegue, dicha agua son las emociones.
Es fácil reconocer un karma que traemos de nacimiento pues al momento en que se manifiesta un evento, este genera en nosotros una reacción de explosión de rechazo a la circunstancia actual que se está presentado, es decir, aquello que nos produce molestia o dolor de manera magnificada pero al mismo tiempo, nos damos cuenta que este mismo suceso no molesta en la misma magnitud a otros, podemos deducir que es un karma nuestro, algo que sucede para darnos la oportunidad de aprender, evolucionar, crecer o simplemente, resolver.
El desafío es aprender a resolver un evento sin dolor. En el punto donde no hay dolor, no hay karma, por ejemplo, hay personas que pueden sentirse muy dolidas ante la traición de un amigo, pueden durar años guardando el dolor o rencor, mientras que otras personas, simplemente, cortan la relación y siguen adelante. Cuando hay dolor, es momento de ver más adentro, más en lo profundo, para resolver y avanzar.
EL KARMA DENTRO DE NUESTRO PROCESO DE VIDA
Es el Karma que recolectamos durante nuestra vida a partir del nacimiento, son las consecuencias de lo que hemos hecho, es el resultado de nuestras acciones, la reacción inevitable. Son las semillas que se han ido sembrando (nuestras acciones) están ya plantadas y esperando para brotar al más ligero estímulo de irrigación (las emociones).
Aunque muchos karmas pueden manifestarse como una forma de causa y efecto rápidas, hay otros tipos de karma que pueden irse entretejiendo a lo largo de nuestra vida, por ejemplo, un suceso que se manifiesta a los 70 años de edad, puede ser la semilla que sembraste a los 20 años y que hoy en día, habiendo germinado, está lista para cosechar. No te das cuenta como creció y de que manera la nutriste a lo largo de tiempo y cuando llega, es simplemente inevitable.
La actividad de la vida se centra en 4 ciclos:
1. Primer Ciclo- 0-27 años: La etapa del estudio y educación en la vida.
2. Segundo Ciclo – 25-54 años: Período productivo, de la familia y profesional, es el momento para trabajar en la vida.
3. Tercer Ciclo – 50-81 años: Retiro de la vida activa, tiempo libre y movimiento profundo hacia la vida interior y la espiritualidad.
4. 81 años en adelante: Renuncia a todo menos a Dios, se experimenta cualquier momento de la vida.
Dentro de estos ciclos podemos experimentar los tipo de karma que se relacionan con el momento que estás experimentando, pero también, los que se van entretejiendo a lo largo del tiempo.
EL KARMA INEVITABLE
Esta fase del Karma es la culminación de todo, es irreversible, aquí las semillas ya se plantaron, germinaron, están creciendo y listas para cosechar.
En esta etapa, las consecuencias de nuestras acciones, ya sean buenas o malas, se manifiestan de una manera clara e irrevocable, es decir, no hay forma de cambiar el resultado cuando ha sido concreta la semilla que hemos sembrado y la hemos nutrido a lo largo del tiempo.
Cuando nos asomamos a analizar el majestuoso entretejido del karma, no podemos más que asombrarnos de la poderosa tecnología que se esconde detrás del alma, los vínculos que forma a lo largo de su vida y vidas anteriores, así como la memoria que sostiene nuestra historia.
Cuando una persona carece de consciencia, el karma puede experimentarse como una especie de castigo divino. Cuando hay consciencia y tomamos la responsabilidad que nos corresponde en la construcción de nuestra vida, el karma se vive como la oportunidad para construir una vida armónica plena de paz.
Por : Harumi Puertos
Especialista en Terapias Alternativas,
Cambios Planetarios
y Facilitadora en el Crecimiento Espiritual.
Sitio web: www.rutasdelalma.com