BUDA Y SU DISCÍPULO
Buda inició a un joven como monje. Cuando éste quiso viajar, Buda le digo: - En tu camino, a lo largo de tu viaje, encontrarás gente buena y mala. Las personas buenas te escucharán y te ayudarán, pero las personas malintencionadas hablarán mal ti y te regañarán. ¿Cómo responderás?
El discípulo contestó: - No pensaré mal de nadie. Si alguien me insulta, le agradeceré ya que únicamente me ha hablado mal, pero no me ha echado por encima.
-¿Qué tal si te arroja polvo encima? -preguntó Buda.
El monje le dijo: -Lo amaré por no haberme abofeteado.
-¿Qué tal si te abofetea? -preguntó Buda.
-Lo amaré ya que no me habrá golpeado -contestó el discípulo.
-¿Qué pasa si te golpea? -preguntó Buda.
-El no habrá usado arma alguna contra mi cuerpo, así que le agradeceré y no me sentiré mal -contestó gentilmente.
-Qué pasa si tienes que enfrentar a unos asaltantes que te pudiesen lastimar o herir con armas?
-Si no me llegan a matar, estaré agradecido y no pensaré mal de ellos -contestó el monje.
-¿Qué pasa si te matan? -finalmente preguntó Buda.
-El mundo está lleno de penas y sufrimiento. Suicidarse no es el camino correcto. Si alguien pone fin a mi vida, estaré agradecido y no encontraré fallan en ello. Sentiré gratitud.
Al escuchar estas respuestas de su discípulo, Buda sonrió y supo que valía la pena que el joven monje viajara y difundiera el mensaje de divinidad y belleza. Un verdadero sadhu no encuentra fallas en los demás ni ve lo malo en ninguno, incluso en aquel que se considere malvado. Él ve bondad en todo.
Podemos percibir un objeto o una persona desde variados ángulos: un niño a los ojos de su madre, el ser amado a los ojos de su amante, un padre amoroso a los ojos de sus hijos, un compañero cariñoso a los ojos de los amigos, un fuerte oponente a los ojos de sus enemigos, un cliente para un comerciante, un paciente para un médico, un cliente para un abogado, un estudiante para un profesor, una presa deliciosa para un tigre o un león, un bolso lleno de sangre para un mosquito o un chinche y así sucesivamente. Un individuo puede tener diferentes percepciones en diferentes momentos y puede tener que jugar diversos papeles en la familia y en la sociedad.
En un jardín puede haber lugar para plantas llenas de flores y otro para abono y desperdicios. Las abejas buscan las flores en tanto que un escarabajo dedica su tiempo al abono y al estiércol. El jardín es lugar de meditación para los sadhus, la fuente de sustento para un leñador, un lugar de descanso para las aves, un lugar de juego para las mariposas, o un escondite para los ladrones. Personas con perspectivas diferentes ven las mismas cosas de forma distinta. Un fumador encuentra a sus amigos al igual que un drogadicto. Este mundo es un jardín divino y podemos escoger con quiénes queremos relacionarnos.
Paramahamsa Prajnanananda
Buda inició a un joven como monje. Cuando éste quiso viajar, Buda le digo: - En tu camino, a lo largo de tu viaje, encontrarás gente buena y mala. Las personas buenas te escucharán y te ayudarán, pero las personas malintencionadas hablarán mal ti y te regañarán. ¿Cómo responderás?
El discípulo contestó: - No pensaré mal de nadie. Si alguien me insulta, le agradeceré ya que únicamente me ha hablado mal, pero no me ha echado por encima.
-¿Qué tal si te arroja polvo encima? -preguntó Buda.
El monje le dijo: -Lo amaré por no haberme abofeteado.
-¿Qué tal si te abofetea? -preguntó Buda.
-Lo amaré ya que no me habrá golpeado -contestó el discípulo.
-¿Qué pasa si te golpea? -preguntó Buda.
-El no habrá usado arma alguna contra mi cuerpo, así que le agradeceré y no me sentiré mal -contestó gentilmente.
-Qué pasa si tienes que enfrentar a unos asaltantes que te pudiesen lastimar o herir con armas?
-Si no me llegan a matar, estaré agradecido y no pensaré mal de ellos -contestó el monje.
-¿Qué pasa si te matan? -finalmente preguntó Buda.
-El mundo está lleno de penas y sufrimiento. Suicidarse no es el camino correcto. Si alguien pone fin a mi vida, estaré agradecido y no encontraré fallan en ello. Sentiré gratitud.
Al escuchar estas respuestas de su discípulo, Buda sonrió y supo que valía la pena que el joven monje viajara y difundiera el mensaje de divinidad y belleza. Un verdadero sadhu no encuentra fallas en los demás ni ve lo malo en ninguno, incluso en aquel que se considere malvado. Él ve bondad en todo.
Podemos percibir un objeto o una persona desde variados ángulos: un niño a los ojos de su madre, el ser amado a los ojos de su amante, un padre amoroso a los ojos de sus hijos, un compañero cariñoso a los ojos de los amigos, un fuerte oponente a los ojos de sus enemigos, un cliente para un comerciante, un paciente para un médico, un cliente para un abogado, un estudiante para un profesor, una presa deliciosa para un tigre o un león, un bolso lleno de sangre para un mosquito o un chinche y así sucesivamente. Un individuo puede tener diferentes percepciones en diferentes momentos y puede tener que jugar diversos papeles en la familia y en la sociedad.
En un jardín puede haber lugar para plantas llenas de flores y otro para abono y desperdicios. Las abejas buscan las flores en tanto que un escarabajo dedica su tiempo al abono y al estiércol. El jardín es lugar de meditación para los sadhus, la fuente de sustento para un leñador, un lugar de descanso para las aves, un lugar de juego para las mariposas, o un escondite para los ladrones. Personas con perspectivas diferentes ven las mismas cosas de forma distinta. Un fumador encuentra a sus amigos al igual que un drogadicto. Este mundo es un jardín divino y podemos escoger con quiénes queremos relacionarnos.
Paramahamsa Prajnanananda
"El alma es innaciente e inmortal, bhagavad-gita" Hinduismo
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