Un regalo que proviene del extranjero, una relación que cambia y comienza un ciclo nuevo, simplicidad en la comunicación, es decir, buen entendimiento con poco esfuerzo, quizás sea por afinidad y cuando no por afinidad por comprensión, algo que todavía está en sus comienzos pero que tiene potencial para desarrollarse, sentirse afortunado, como si a la persona le hubieran concedido un deseo o las circunstancias estuviera de su parte, encontrar algo o a alguien que se valora como algo puro, bueno, que aporta calma y tranquilidad... Veo las dos imágenes juntas y se me viene a la cabeza aquello de «pide y se te dará», al fin y al cabo La Templanza es un ángel.