Ag, mira por encima de tu hombro derecho, ¿ves ese angelito chiquitín? Esa no soy yo, soy la del otro hombro, la diablilla que te dice, venga, vamos, hazlo, sabes que quieres, ja ja, ja, ja. Ahora en serio, no, no te estaba incitando, es verdad que si fuera yo lo haría porque no soporto quedarme con la duda, pero si a ti te va a sentar mal si no te acepta y no estás convencida de que lo haga, pues evidentemente mejor para ti no hacerlo si no quieres pasar un mal rato.