El destino es un hecho que no podemos cambiar. ¿Quién puede controlarlo? Por mucho en que nos empeñemos en variarlo con nuestras acciones, ¿quizá no era ese el destino final? Difícil saberlo. La Rueda de la Fortuna nos habla de eso, de los cambios incontrolados (que no descontrolados) de las situaciones vividas. Una vez estamos arriba, otras abajo, otras avanzamos y otras retrocedemos. Un cambio de sentido dado por La Rueda, implicará una transformación radical y necesaria que te llevará a obtener todos los elementos necesarios para emprender un nuevo proyecto o, por qué no, retomar uno que tenías abandonado o dado por perdido.
Saludos.