En la vida no existe un camino correcto, sino aquel que sea mejor para ti. Estamos acostumbrados a vivir según las expectativas de los demás, olvidando las nuestras propias. No vivo por y para los demás, sino para mí y es lo que te da autenticidad. Tampoco hay que vivir dando explicaciones de quién eres ni hacia dónde vas y el porqué de tus decisiones. Mientras no hagas daño a nadie, eres libre de ser quien quieras ser. Cada quien tiene sus experiencias en la vida, y no puedes obligar a nadie a ver lo que tú ves. Es un absurdo entrar a debatir algo así. En la vida es más importante estar tranquilo, a buscar tener la razón o que otros te la den. No necesitas permiso para pensar ni sentir, solo quien tiene el verdadero poder lo sabe.