raverak escribió:
'Marina' escribió:
raverak escribió:
Hola amigos, que tal.
Queria compartir esto con vosotros porque llevo dando vueltas unas fechas a este tema. ¿por que las peticiones hacia el lado oscuro son mas eficaces que hacer esas mismas peticiones al lado blanco?
Se puede encargar una brujeria para conseguir X...y seguramente haciendolo con las personas adecuadas el trabajo se consiga (no entro a valorar si eticamente es aceptable o no, cada uno tendrá sus motivaciones) pero......si esa misma peticion se realiza a Dios...por que es mas dificil de que se materialice?
Muy amables por compartir opiniones.
Donde está la evidencia de que se cumplen esas peticiones?
Mira en los dos casos hay un componente, el egoísmo, la mayor parte de ellas nacen de un deseo el conseguir favores, como de un negocio cualquiera, puede haber un intercambio económico, un rezo, una oración, una promesa... en fin.
Ninguna de ellas surte efecto,..el mal engaña y el bien no admite mezquindades
No creo que pedir a Dios por salvar la vida de un familiar, por ej, pueda ser entendido como una actitud egoista...
Todo es opinable y puede ser visto seguro desde muchos puntos de vista, creo que el egoismo no siempre abraza una peticion que nace desde el corazon, tampoco creo que las peticiones que se hagan desde el corazon tengan que ser obligatoriamente todas encasilladas como mezquindades, uf...para mi no tiene que ver una cosa con otra para mi, claro, es solo mi punto de vista por supuesto.
El egoísmo es según la Real Academia Española: Inmoderado y excesivo amor a sí mismo, que hace atender desmedidamente al propio interés, sin cuidarse del de los demás.
O se que si pides para los demás no puede ser egoísmo. Si pides tener salud o un trabajo tampoco (eso no es pedir desmedidamente si no pedir algo que se necesita).
Si pides, como hago yo, ser multimillonario entonces sí es egoísmo.
¿Qué tal raverak? Espero que mejor.
Editado por Cavallero 10-05-2021, 20:58
De nada te hagas esclavo
ni aun de tu felicidad
pues no hay mayor desventura
que perder la libertad