Cada vez son más las personas que alzan su voz para reivindicar sus derechos y libertades que, poco a poco y con la excusa del coronavirus, nos han ido arrebatando.
Hemos llegado al punto donde respirar libremente ya no es un derecho sino un motivo de disputa; donde personas con otras enfermedades (físicas y mentales) han sido relegadas al olvido porque los enfermos de COVID tienen prioridad.
Me llama la atención que periodistas de la televisión (manejados por la Élite) se permitan el lujo de exigir mascarilla cuando ellos nunca la llevan (a veces sin respetar las distancias como en Sálvame).
Los políticos se han ido de vacaciones este verano cuando pedían que no lo hiciésemos nosotros, algunos fueron captados sin mascarilla. Tampoco entiendo que alguien que tenga miedo salga a la calle y se siente en un bar a beber y comer de platos y vasos ajenos, usados por más gente. Se deposita la confianza en la limpieza del local, a sabiendas de que el supuesto riesgo sigue existiendo.
¿Vivimos en una hipocresía? ¿Existe histeria colectiva? ¿Hay realmente un virus? ¿Se usó cómo excusa para imponer el Nuevo Orden Mundial? ¿El derecho a la libertad de elegir no debe primar? ¿Podemos escoger ser libremente inmunes, si así lo deseamos, a vivir esclavizados? ¿Por qué no salen a la luz la verdad sobre las autopsias? ¿No es sadomasoquista tapar la boca y nariz de forma continuada e involuntaria? ¿Aceptaría la gente ir a cuatro patas y con correa o también estaría bien visto? ¿Por qué no se quedan en casa los que tienen miedo (en apariencia porque luego van a comprar y salen por ahí) en vez de aquellos que queremos vivir libres?
¿Estamos ante un caso real de Plandemia? Cabe decir que España tiene un régimen más severo que otros países, donde la mascarilla en la calle no solo no es obligatoria sino recomendable y donde la gente sí se ha manifestado sin miedo. En Alemania lo hicieron y no hubo percances, mientras que aquí amenazaban con multas y se reprocha el pensamiento libre.
Hemos llegado al punto donde respirar libremente ya no es un derecho sino un motivo de disputa; donde personas con otras enfermedades (físicas y mentales) han sido relegadas al olvido porque los enfermos de COVID tienen prioridad.
Me llama la atención que periodistas de la televisión (manejados por la Élite) se permitan el lujo de exigir mascarilla cuando ellos nunca la llevan (a veces sin respetar las distancias como en Sálvame).
Los políticos se han ido de vacaciones este verano cuando pedían que no lo hiciésemos nosotros, algunos fueron captados sin mascarilla. Tampoco entiendo que alguien que tenga miedo salga a la calle y se siente en un bar a beber y comer de platos y vasos ajenos, usados por más gente. Se deposita la confianza en la limpieza del local, a sabiendas de que el supuesto riesgo sigue existiendo.
¿Vivimos en una hipocresía? ¿Existe histeria colectiva? ¿Hay realmente un virus? ¿Se usó cómo excusa para imponer el Nuevo Orden Mundial? ¿El derecho a la libertad de elegir no debe primar? ¿Podemos escoger ser libremente inmunes, si así lo deseamos, a vivir esclavizados? ¿Por qué no salen a la luz la verdad sobre las autopsias? ¿No es sadomasoquista tapar la boca y nariz de forma continuada e involuntaria? ¿Aceptaría la gente ir a cuatro patas y con correa o también estaría bien visto? ¿Por qué no se quedan en casa los que tienen miedo (en apariencia porque luego van a comprar y salen por ahí) en vez de aquellos que queremos vivir libres?
¿Estamos ante un caso real de Plandemia? Cabe decir que España tiene un régimen más severo que otros países, donde la mascarilla en la calle no solo no es obligatoria sino recomendable y donde la gente sí se ha manifestado sin miedo. En Alemania lo hicieron y no hubo percances, mientras que aquí amenazaban con multas y se reprocha el pensamiento libre.