En el organismo humano los efectos del dolor son limitados. Cuando ha alcanzado cierto punto de intensidad, los nervios se hacen insensibles, y dejan de sentirlo. Las leyes de la Naturaleza no sólo se aplican al dolor físico, sino también al dolor mental. El pesar, la ira, el terror también tienen un determinado límite. La sensibilidad moral, de la misma forma que la sensibilidad nerviosa, alcanza un momento de agotamiento absoluto, tras el cual se deja de sentir, Wilkie Collins.